Qué hacer en Rangiroa
Rangiroa es el atolón más grande de las islas
Tuamotu. Es un mundo anfibio de centenares de islotes que sobresalen apenas por
encima del mar. Casi todos permanecen deshabitados, salvo el principal,
estirado entre los pasos de Avatoru y Tiputa, y uno que otro en las
proximidades.
Casi todas las actividades ocurren en el mar.
Dos excursiones cruzan la laguna interior, son parecidas y cuestan lo mismo
(100 €). Una va a Lagon Bleu, donde aparece la postal perfecta de palmeras,
coral y aguas turquesa; es un atolón en miniatura dentro del arrecife que le da
forma a Rangiroa. La otra visita Île aux Récifs, islote del arrecife con fragorosos
peñascos de coral petrificado, pero menos belleza visual. Una tercera travesía
de día entero, a Sables Roses (150 €), me parece tediosa porque queda lejos y
el trayecto repite y repite un mismo paisaje de islotes y palmeras (las playas
de arena rosa, que le dan el nombre, sí son lindas).
El nado con esnórquel es notable en Rangiroa. Asombra la cantidad y variedad de peces de arrecife. Se practica no solo sobre bancos de coral, sino también a la deriva, flotando en las aguas hondas pero cristalinas de los pasos; esto permite ver peces mayores además de los tradicionales de arrecife.
El buceo con tanques de oxígeno es la atracción
principal. Se ven napoleones, rayas, barracudas, jureles, cardúmenes diversos y
muchos tiburones: grises, de punta negra, de punta blanca, limón, martillo,
este más habitual de enero a marzo. Se bucea también tras el delfín nariz de
botella, que en Tiputa posa quieto cuando quiere ser acariciado. El coral, en
cambio, no presenta especial atractivo.
Quienes no bucean pueden observar delfines desde
la orilla del paso Tiputa. Un cardumen juega y surfea y brinca cuando la marea
saliente causa oleaje. En Avatoru, donde está el otro paso, algunos lugareños
surfean a la entrada del mismo y otros pasan a tomar el fresco en el muelle al
atardecer.
En Rangiroa existe una granja de perlas: Gauguin’s Pearl. Organizan visitas guiadas de 1 hora. No son gratis, cuestan 8 € y permiten conocer todo el proceso de producción de la perla negra cultivada.
El único viñedo del mundo emplazado en un atolón
está en Rangiroa. Vin de Tahiti produce, en un terreno de 6 hectáreas poblado
de cangrejos y bordeado de cocoteros, cuatro variedades de vinos blancos y uno
rosado. También produce el prestigioso ron Mana’o Rangiroa. La bodega está en
Avatoru. Las visitas de degustación cuestan desde 21 €.
En el islote principal de Rangiroa —donde están
la mayoría de los hospedajes— escasean las playas. Sucede que casi toda la
orilla es de coral en vez de arena. Una desventaja para algunos, pero otro plus
para quienes gustan del esnórquel.
Los operadores de excursiones más conocidos son: Rangiroa Excursion (sector de Avatoru), Orava Excursions (sale del muelle de Ohotu) y Tereva Tane e Vahine.
Fotos:
Lagon Bleu © M. Runkel / Tahiti Tourisme
Sables Roses © M. Runkel / Tahiti Tourisme
Napoleón, buceo en el paso Tiputa © B. Beaussier
/ Tahiti Tourisme
Ohotu; a la derecha, paso Tiputa © M. Runkel /
Tahiti Tourisme




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